Tratamiento del absceso

El absceso anal es una cavidad infectada llena de pus cerca del ano o el recto que si no drena espontáneamente ha de abrirse quirúrgicamente para permitir la salida del pus. Puede realizarse bajo anestesia local si no es muy profundo ni de gran tamaño, pero en ocasiones es preciso realizar el drenaje en quirófano.

¿En qué consiste la intervención?

Cuando se diagnostica el absceso, si este es muy incipiente y no está consolidado, se puede correr el riesgo de abrirlo y que no drene completamente, por lo que en estos casos lo que se hace es iniciar el tratamiento antibiótico y drenar el absceso al cabo de unos días.

Una vez abierto el absceso, se suele dejar una gasa o un drenaje en el interior del mismo para que no se cierre inmediatamente y se tenga la certeza de que el pus residual va saliendo.

Aunque tras el drenaje se deben realizar las curas y controles correspondientes , para comprobar si hay o no una fistula residual, el tratamiento quirúrgico es más complejo, porque se debe localizar el trayecto fistuloso y ponerlo a plano. También se puede hacer con anestesia local.

¿Se pueden prevenir los abscesos?

Algunas recomendaciones que pueden ayudarnos a prevenir los abscesos anales son:

  • Mantener una buena dieta que no favorezca el estreñimiento,
  • Mantener una correcta higiene de la zona anal diariamente.
  • Utilizar preservativos durante la penetración anal.

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