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Trombosis hemorroidal2019-01-17T18:15:57+00:00

¿Qué es la trombosis hemorroidal?

Una trombosis es la acumulación de sangre en una vena, en el caso de las trombosis hemorroidales, de las venas hemorroidales. Aunque el nombre pueda relacionarse con gravedad, no tiene la misma importancia que las trombosis en otras partes del cuerpo.

La trombosis suele originarse a raíz de un estreñimiento intenso, un cuadro de diarreas o tras el parto. Consiste en la rotura de una vena y la formación de un coágulo que el paciente percibe como un bulto en el ano muy doloroso.

Con anestesia local se extirpa el coágulo quedando una pequeña herida que cicatrizará a los pocos días.

Tratamiento de la trombosis hemorroidal - Instituto Dr. Padrón

¿Cómo se produce una trombosis hemorroidal externa?

La trombosis hemorroidal es una complicación de las hemorroides simples, lo que provoca un cuadro agudo de intenso dolor. En el caso de la trombosis hemorroidal externa, se observa como una zona violácea, negruzca y dura en el margen del ano, siendo muy doloroso al tacto. Uno de los principales problemas de las hemorroides que salen al exterior es cuando, debido a la contracción del esfínter, queda atrapada en el exterior, volviéndose dura, dolorosa y no pudiéndose reducir.

El principal síntoma de una trombosis hemorroidal externa es el dolor, seguido de su endurecimiento, tal como hemos explicado anteriormente. Surge como un abultamiento en la zona del ano, que además del dolor que produce, implica un levantamiento de la piel y la aparición de un color azul violáceo o negruzco. A veces es posible que la presión que ejerce en la piel provoque una úlcera y salga sangre.

La aparición del dolor se produce principalmente durante la defecación, al sentarse, caminar o simplemente al tocar la zona. Esta situación puede llegar a impedir al paciente sentarse, dificultar la defecación debido al intenso dolor.

El diagnóstico de la trombosis hemorroidal externa es muy sencillo en la consulta con el médico es muy sencillo y puede realizarse con una inspección directa de la zona por parte del especialista. Lo más habitual es que la trombosis hemorroidal se solucione de forma espontánea al cabo de unos días, disminuyendo todos los síntomas de forma paulatina, reintroduciéndose al interior del canal anal y disminuyendo su tamaño.

Sin embargo, en algunos pocos casos la trombosis hemorroidal externa puede conllevar necrosis y ulceración, lo cual suele afectar sólo a la porción de hemorroide prolapsada, aunque en ocasiones puede producirse en todo el plexo hemorroidal e incluso en la pared rectal, lo que podría llevar a una infección grave en la zona pelviana.

En cambio, el prolapso hemorroidal trombosado se debe a la trombosis a nivel de los vasos de las hemorroides internas de tercer o cuarto grado, que se prolapsan y no se pueden reducir a causa del edema siendo intensamente dolorosas. En su evolución puede tener lugar la ulceración y la necrosis.

En la mayoría de los casos, la trombosis hemorroidal se resuelve espontáneamente. Algunas recomendaciones a tener en cuenta son:

  • Utilizar hielo o compresas frías para aliviar las molestias.
  • Analgésicos, para controlar el dolor.
  • Baños de asiento
  • Suavizantes de heces, para facilitar la defecación.

En estos casos, el trombo se reabsorbe poco a poco durante las siguientes semanas, aunque el dolor se alivia al cabo de 2 ó 3 días y el bulto en los siguientes 7-10 días.

También es posible la reducción de la hemorroide trombosada manualmente. Para ello es habitual el uso de analgesia debido al dolor que sufre el paciente durante la reintroducción, realizándose habitualmente en la consulta del médico. Tras esta reintroducción, se minimiza la presión ejercida por el esfínter anal y se restablece la circulación venosa normal en las venas hemorroidales.

¿Cuándo se recomienda la cirugía?

En aquellos casos en los que el dolor es muy intenso, se recomienda la evacuación del coágulo mediante una cirugía. Se trata de un procedimiento de carácter ambulatorio, con anestesia local. Es importante señalar que antes de proceder a la cirugía es necesario evaluar la gravedad del problema, por si hubiera otros problemas en la zona anal, especialmente una trombosis hemorroidal interna.

Con la cirugía para la evacuación del coágulo realizada dentro de las 48 a 72 horas siguientes a la aparición de la trombosis hemorroidal externa suele obtenerse un alivio rápido de los síntomas. Esto es recomendable en pacientes que sufren dolor muy intenso o que sufran ulceración o ruptura a lo largo de las primeras 72 horas.

Normalmente se realiza una incisión elíptica en la piel de la trombosis hemorroidal, de preferencia radial hasta el esfínter. El sangrado a menudo acompaña a la incisión y puede ser controlada con la presión o electrocoagulación. La herida puede dejarse abierta o cerrada en primera instancia. En los pacientes con enfermedad hemorroidal severa, con dolor intenso y acompañada de ansiedad, el procedimiento puede realizarse bajo anestesia general.

Durante el postoperatorio para controlar el sangrado se coloca un vendaje compresivo, que el paciente no debe quitar hasta un par de horas después del procedimiento.

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