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Fístula sacra o quiste pilonidal2019-01-17T17:51:41+00:00

Fístula sacra o quiste pilonidal

La fístula sacra también se conoce como sinus o quiste pilonidal. Se trata de una infección crónica en la zona sacrocoxígea, es decir al final de la espalda por encima del surco interglúteo.

Es una patología frecuente especialmente en personas jóvenes (entre los 15 y 30 años) que si bien no es grave, suele ser muy molesta y que habitualmente si no se trata con una sencilla intervención quirúrgica puede aumentar en complejidad.

Las fístulas sacras pueden ser muy dolorosas y molestas. Algunos de los síntomas son dolor agudo, hinchazón, enrojecimiento y secreción de pus y sangre. Puede aparecer fiebre y otras complicaciones si no se trata correctamente. Los quistes pilonidales suelen permanecer asintomáticos, pudiendo descubrirse de forma accidental cuando aparecen pequeños orificios por los que emergen formaciones pilosas en el espacio comprendido entre ambos glúteos, línea media del sacro.

Fístula sacra o quiste pilonidal - Instituto Proctológico Doctor Padrón

Causas de la fístula sacra

La causa usual de su aparición es la incrustación de algún pelo, alojándose e infectando el área hasta formar el quiste.

Otras causas del quiste pilonidal pueden ser el aumento de fricción y presión sobre el coxis, especialmente si se está muchas horas sentado; usar ropa ajustada o montar en bicicleta por tiempo prolongado. Estas acciones provocan el crecimiento invertido del pelo o rotura del folículo, donde el cuerpo identifica a esté pelo como un elemento extraño. Como consecuencia, lo encapsula y rodea de material purulento, provocando el sinus pilonidal.

Las fístulas sacras o quistes pilonidales se originan al final de la espalda, a la altura del hueso sacro, y su formación se debe a que los pelos de esa zona en un momento determinado no encuentran salida al exterior y crean un trayecto que con frecuencia produce un absceso de pus.

En fase de absceso el tratamiento debe ser darle salida al pus (drenar el absceso) y con posterioridad cuando haya bajado la inflamación localizar todo el trayecto fistuloso y realizar una puesta a plano (“convertir un túnel en un barranco”). La cicatrización se produce poco a poco.

Cuando el paciente llega a la consulta con un absceso, el tratamiento comienza con el drenaje del mismo, una pequeña intervención que se realiza con anestesia local y el dolor desaparece prácticamente en su totalidad al reducirse la presión causada por el pus. Si la fístula no ha provocado absceso, o una vez haya bajado la inflamación del mismo (unos días después del drenaje), el tratamiento consiste en una pequeña intervención quirúrgica ambulatoria, también con anestesia local y sin ingreso, prácticamente indolora.

En el caso de fístulas anales complejas puede ser necesaria más de una intervención, ya que inicialmente se pasaría un setón (sedal) y posteriormente se pondría a plano en una o varias actuaciones quirúrgicas. Suele ser habitual un mínimo de tres controles o curas que si bien pueden ser molestas suelen ser indoloras.

Estas intervenciones se realizan con anestesia local, sin ingreso en clínica. Como norma general, los pacientes no deben trabajar el día de la intervención pero pueden incorporarse al trabajo al día siguiente. En algunos casos pueden precisar baja laboral unos días.

Prevención de la fístula sacra

Evitar la ropa muy ajustada y si necesitas estar sentado durante más de hora y media seguida por trabajo o estudio, debes tratar de dar un pequeño paseo para aliviar la zona. Utilizar ropa limpia siempre, ducharse con regularidad enjabonando bien el cuerpo y evitando que queden restos del mismo y prevenir el sobrepeso (en caso de que exista,  realizar un programa de adelgazamiento con una dieta o actividad física diaria).

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