La fisura  anal es una de las patologías más dolorosas que se conocen en Proctología. Los pacientes describen un dolor muy intenso (debido a la herida en el borde del ano) que se desencadena tras la defecación y puede durar horas. En este artículo te explicamos el mecanismo que produce semejante dolor para que puedas adoptar las medidas terapéuticas adecuadas y notar mejoría lo antes posible.

¿Qué es una fisura anal?

Una fisura anal es una pequeña herida en el ano, originada a raíz de un episodio de estreñimiento en la mayoría de los casos, aunque también puede aparecer tras una defecación diarreica. Esta pequeña herida produce la contracción de unas fibras circulares denominadas esfínter interno. La contracción de estas fibras por un lado produce dolor, y por otro lado, impide la curación de la fisura. La fisura anal es, por lo general, completamente benigna pero, con frecuencia, extraordinariamente dolorosa.

Cada vez que realizamos una deposición, la herida se abre, se genera una fibrosis y con el paso de los días, se hace crónica. Justo debajo de esta herida, tenemos un músculo conocido como esfínter anal interno que se contrae de forma violenta. Por eso, los pacientes que sufren de fisura  refieren una sensación de «ano estrecho», de tener que realizar importantes esfuerzos para realizar la deposición además de tener un intenso dolor. Típicamente el dolor puede aparecer en el momento de la deposición, o a los 10 ó 15 minutos. Después, puede mantenerse durante horas. Esto es debido a la contracción del esfínter anal interno.

Recomendaciones para aliviar el dolor

El tratamiento de la fisura anal busca conseguir que el esfínter lateral interno se relaje. Se puede aplicar calor local (no frío), ya sea en forma de baños de asiento o con una manta eléctrica. Tal vez de forma instantánea se note mejoría, pero puede que al minuto el dolor sea mucho más agudo y duradero.

También se pueden aplicar pomadas. Éstas pueden ser anestésicas para evitar el dolor durante y después de la defecación, reparadoras para promover la cicatrización o vasodilatadoras para ayudar a la relajación del esfínter. Además de esto, se recomienda al paciente mantener una dieta saludable y llevar una óptima higiene personal aplicando baños de asiento para relajar la musculatura de la zona anal.

Si a pesar de seguir todos estos consejos, el paciente no nota mejoría, lo recomendable es acudir a un cirujano especialista en Proctología para someternos a una esfinterotomía lateral interna,  que sin duda es el más eficaz de los tratamientos a día de hoy para la fisura de ano.

¿En qué consiste la esfinterotomía lateral interna?

Existen muchos mitos sobre esta intervención, como por ejemplo que se trata de una cirugía muy dolorosa y que puede ocasionar incontinencia. Pero esto no es así en absoluto, siempre y cuando se realice en manos de un proctólogo con experiencia en estos temas.

La operación de fisura se realiza cuando el tratamiento médico no ha sido efectivo para el paciente. La esfinterotomía lateral interna se realiza de forma ambulatoria y hoy en día es bastante segura. Consiste en cortar parte de las fibras del esfínter anal interno para quitar la contractura del esfínter y hacer que los bordes de la fisura se vuelvan a cerrar. En algunos casos, la esfinterotomía se acompaña de un legrado del lecho de la fisura, es decir, refrescar un poco la zona de la fisura para que se estimule un poco y empiece a cicatrizar más rápidamente. Se realiza de forma ambulatoria y su duración suele ser de unos cinco minutos una vez esté todo preparado.

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