Una de las patologías proctológicas (enfermedades del recto y el ano) más frecuentes son las fístulas (sacras y perianales).

El tratamiento quirúrgico suele ser una sencilla operación realizada bajo anestesia local que no requiere ingreso hospitalario y en la mayoría de los casos no implica baja laboral.

Las curas de las operaciones de fístulas no tienen que ser dolorosas

Sin embargo, la buena evolución del tratamiento requiere la realización de curas diarias durante algunas semanas (depende del tipo de cirugía y de las características personales de cada paciente). Estas curas las puede realizar el paciente en casa y NO tienen porqué ser dolorosas.

El objetivo de las curas es evitar el cierre “en falso” del canal fistuloso, para evitar que se vuelva a formar la fístula. Lo ideal es que estas curen “de dentro a afuera”, lo que médicamente se conoce como “cierre por segunda intención”.

Las curas de fístulas tienen muy mala fama ya que tradicionalmente para evitar cierres precoces de la herida se dejan gasas en el interior de la herida, siendo dolorosa la retirada de las mismas. Muchas personas que se han operado de fístulas recuerdan las curas como un auténtico infierno… ¡¡mucho peor que la operación o la propia fístula!!

En la actualidad, con nuestras técnicas y en nuestra experiencia, las curas no suelen ser dolorosas. Esto se debe principalmente a dos motivos. Por un lado, al realizar la operación de fístula de forma ambulatoria y bajo anestesia local la intervención suele ser menos agresiva (la herida es más pequeña) que una operación que requiera ingreso hospitalario.

Por otro lado, no es necesario dejar mecha (gasas) en la herida ya que existen apósitos alternativos que no se pegan a la herida y no resulta doloroso al retirarlos cuando se realiza la cura.

¿Cómo realizar las curas de una operación de fístula? (Cuidados postoperatorios)

Tal y como hemos dicho anteriormente, el postoperatorio no suele ser doloroso y habitualmente no precisa de baja laboral.

Las curas pueden realizarse fácilmente en casa y, como se ha mencionado anteriormente, en ningún caso se dejan gasas en el interior de la herida.

De forma periódica, realizaremos revisiones en el centro donde controlaremos la correcta evolución de la herida. Es fundamental mantener una higiene correcta de la zona para facilitar su curación. Tener una herida puede dar la sensación falsa de que no debe tocarse y en consecuencia no lavarse bien. No hay que tener miedo a la ducha diaria, ni se debe evitar lavar bien la zona.

Retiraremos el apósito para ducharnos y limpiaremos la zona con agua y jabón, aclarando bien la herida. Además de la ducha diaria, en el caso de las fístulas perianales, deberemos realizar 2 o 3 veces al día baños de asiento en el bidé (con agua tibia, sal, gel de baño y betadine), especialmente después de la defecación. A continuación, es conveniente secar bien la zona con una toalla limpia.

En algunos casos, le pediremos que tras el lavado, se enjuague la herida con suero fisiológico y betadine, especialmente en el caso de las fístulas sacras, a las que con el baño de asiento no podemos acceder. A continuación colocaremos una gasa sobre la herida (no dentro) para evitar manchar la ropa interior o, si lo prefiere, puede ponerse una compresa o salva-slip.

Recomendamos poner vaselina en los bordes de la herida para evitar que se pegue la gasa o compresa.

Siguiendo cuidadosamente las instrucciones que le hemos dado y manteniendo un correcta higiene, el postoperatorio de las fístulas sacras y perianales será más corto y satisfactorio.

¿Cuanto tiempo tengo que estar de baja si me opero de una fístula anal?

La fístula anal o perianal es una patología proctológica que, sin ser particularmente dolorosa en la mayoría de ocasiones, es muy molesta y disminuye la calidad de vida del paciente y cuya solución, en la gran mayoría de los casos, es quirúrgica. Dependiendo del tamaño y complejidad de la misma, así como de la fase en que se encuentre la fístula, la urgencia en realizar la intervención será mayor o menor.

Existen diferentes técnicas quirúrgicas para operar las fístulas, pero la que mayor tasa de curación ofrece hasta el momento es la puesta a plano de la misma.

En nuestra experiencia, la mayoría de las fístulas perianales pueden intervenirse con anestesia local y de forma ambulatoria, siendo una intervención sencilla, evitando así los ingresos innecesarios y los efectos adversos de la anestesia general o raquídea, y obteniéndose excelentes resultados.

El postoperatorio de las fístulas intervenidas de este modo no es tan complejo y doloroso como suele creerse. La mayoría de los pacientes no requerirán una baja laboral mayor de 2-3 días, pudiendo posteriormente reincorporarse a su vida normal, siempre que sigan rigurosamente nuestras indicaciones.

Será necesario realizar una sencillas curas en casa y acudir periódicamente a nuestro centro para revisar la evolución de la herida y recibir nuevas indicaciones si así fuera necesario.