Algunas personas se agobian cuando tienen que ir al baño porque sienten dolor al defecar. Las causas de este síntoma pueden ser variadas, pero normalmente están relacionadas con alguna patología proctológica.

Causas del dolor al defecar

Aunque en primera instancia casi todos piensan que se trata de hemorroides no suele ser así. Las hemorroides son el resultado del deslizamiento de la capa interior del recto, que contiene estructuras vasculoelásticas y que, en ocasiones, se prolapsan hacia el exterior. Normalmente este tipo de afección cursa con molestias pero no con dolor al defecar y además suele ir acompañada de otros síntomas como irritación y picor. El principal síntoma de las hemorroides al defecar es el sangrado al limpiarse.

El dolor al defecar es un signo de otra patología proctológica: la fisura anal. Esta afección no suele aparecer por sí sola sino que tiende a tener un motivo por lo que es importante identificarlo antes de tratarla.

Las fisuras anales sí son responsables de un fuerte dolor al defecar cuando se padecen. Se trata de un desgarro que se presenta en la zona del margen anal o en el tejido mucoso que reviste el ano. Una fisura anal puede producir mucho dolor con la defecación que se prolonga a veces durante horas y también puede aparecer junto a un pequeño sangrado.

En la mayoría de los casos las fisuras anales están relacionadas con el estreñimiento o la defecación de heces duras o demasiado grandes. Lo que ocurre es que se produce un desgarro de la zona mucocutánea del borde anal y esto provoca contractura del esfínter anal interno. Por eso, en el momento de defecar hay un gran dolor que puede durar horas, y por los espasmos ralentizar la cicatrización de esa fisura.

Un buen diagnóstico es el primer paso para la solución definitiva

Para poder tratar de forma eficaz una fisura anal es imprescindible realizar un correcto diagnóstico para descartar otras patologías proctológicas. Por ello, es vital acudir a un centro especializado en patologías del ano y el recto ya que de lo contrario es posible que haya confusiones en el diagnóstico y no se trate adecuadamente el problema ocasionando la persistencia de éste.

Por esta razón, la clave de un buen diagnóstico es acudir al proctólogo. De esta forma, el doctor podrá realizar una anamnesis correcta a través de una entrevista con el paciente para conocer sus hábitos de vida y las posibles causas de su problema. Tras ello, el proctólogo realizará una exploración física en buscar del diagnóstico más certero.

En cuanto al tratamiento de una fisura anal, el proctólogo suele recomendar al principio aumentar la cantidad de agua que ingiere el paciente para mantener el cuerpo hidratado. Además de ello, es importante incrementar la fibra de la dieta para que las heces no sean tan duras y grandes lo que facilitará su expulsión.

Además de esto, si la fisura continúa presente tras varias semanas el siguiente paso en el tratamiento sería aplicar medicamentos tópicos como determinadas cremas. Estas se encargan de aumentar el flujo sanguíneo en la fisura anal con el fin de ayudar al músculo esfinteriano a relajarse y disminuir los espasmos.

En última instancia, si los tratamientos terapéuticos no han sido suficientes, se requiere la realización de una cirugía ambulatoria. Esta intervención se realiza de forma sencilla y segura para tratar eficazmente las fisuras anales crónicas. Se denomina esfinterotomía lateral interna y consiste en realizar un corte en el músculo esfinteriano interno para reducir los espasmos y el dolor.

En el Instituto Proctológico Dr. Padrón contamos con muchos años de experiencia en el diagnóstico y tratamiento de las patologías proctológicas. Por ello, si sospechas que padeces alguna como la fisura anal, hemorroides, condilomas o fístulas anales no dudes en contactar con nuestros centros de Las Palmas de Gran Canaria o Tenerife. Te atenderemos lo antes posible para dar la solución más pronta a tu afección.