El tratamiento de la obesidad ha avanzado notablemente en los últimos años, y hoy existen distintas alternativas que pueden ayudar a mejorar la salud y el bienestar de las personas con exceso de peso. Entre las opciones más utilizadas están los tratamientos inyectables para el control del apetito y las cirugías bariátricas.
Ambas pueden ser muy efectivas, pero también conllevan complicaciones anales y perianales que conviene conocer para poder prevenirlas y tratarlas a tiempo.

Tratamientos inyectables: la fisura anal como complicación más frecuente

Los fármacos inyectables utilizados para la pérdida de peso, como Mounjaro®, Wegovy® u Ozempic®, actúan reduciendo el apetito y enlenteciendo el vaciamiento gástrico. Como consecuencia, es frecuente que los pacientes:

  • Coman menos cantidad y con menos fibra
  • Beban menos líquidos
  • Presenten tránsito intestinal más lento

Estos factores favorecen el estreñimiento severo, que aumenta la presión al defecar y puede provocar una fisura anal, una pequeña herida muy dolorosa en el canal anal.
Si no se trata a tiempo, la fisura puede cronificarse o incluso fistulizarse, es decir, transformarse en una fístula anal secundaria a una fisura. En estos casos, la herida se infecta y aparece un pequeño trayecto que comunica el interior del canal anal con la piel.

En resumen:

En los tratamientos inyectables, la complicación más habitual es la fisura anal, que en algunos casos puede derivar en fístula.

Cirugía bariátrica: un riesgo más complejo

En el caso de la cirugía bariátrica —ya sea bypass gástrico, manga gástrica u otro procedimiento—, las complicaciones anales pueden ser más variadas y, en ocasiones, más complejas.

Además de las fisuras y fisuras fistulizadas que también pueden aparecer, hay pacientes que desarrollan fístulas anales sin que haya existido una fisura previa. Esto se debe a los cambios metabólicos y digestivos que se producen tras la cirugía:

  • Déficits nutricionales y vitamínicos (A, D, E, K, B12, hierro, ácido fólico) que alteran la cicatrización y debilitan la mucosa.
  • Anemias y estados de inmunosupresión relativa, que facilitan la aparición de infecciones.
  • Cambios en la composición de las heces, que se vuelven más ácidas e irritantes.
  • Alteraciones del tránsito intestinal, con episodios de diarrea o estreñimiento según el tipo de intervención.

Estos factores pueden desencadenar una inflamación profunda del tejido perianal, originando fístulas sin que haya habido una lesión inicial visible. Asimismo, hay mayor riesgo de que estas fístulas sean complejas o sobreinfectadas.

En resumen:

Tras la cirugía bariátrica, las fístulas pueden surgir como consecuencia directa de los cambios metabólicos y digestivos del organismo, incluso sin una fisura previa.

Importancia del diagnóstico precoz

En ambos casos —ya sea por tratamiento inyectable o por cirugía—, los síntomas iniciales pueden parecer leves, pero no deben ignorarse. Dolor, sangrado, supuración o sensación de inflamación anal son señales de alarma que deben ser valoradas.

Un diagnóstico precoz permite evitar complicaciones mayores y adaptar el tratamiento según el origen del problema.

Nuestro mensaje

El tratamiento de la obesidad, ya sea médico o quirúrgico, puede mejorar notablemente la salud general, pero es importante conocer también sus posibles efectos secundarios a nivel anal y perianal.

  • En los tratamientos inyectables, la fisura anal es la complicación más frecuente.
  • Tras la cirugía bariátrica, pueden aparecer fisuras, fisuras fistulizadas y fístulas vinculadas a los cambios metabólicos.

Si notas molestias anales durante o después de un tratamiento para la pérdida de peso, consulta y no minimices los síntomas. Un abordaje temprano y personalizado permite tratar eficazmente el problema y continuar el proceso de pérdida de peso con seguridad.

En nuestro centro contamos con amplia experiencia en el diagnóstico y tratamiento de complicaciones proctológicas asociadas a los distintos tratamientos de la obesidad.