En artículos anteriores, hemos comentado que los tratamientos inyectables para el control de peso —como Mounjaro®, Wegovy® u Ozempic®— pueden favorecer la aparición de fisuras anales en algunas personas. Esto se debe principalmente a cambios en el tránsito intestinal, que pueden provocar estreñimiento o, en algunos casos, episodios de diarrea.

La buena noticia es que muchas de estas complicaciones pueden prevenirse o tratarse precozmente si se conocen algunos cuidados básicos.

A continuación, desde el Instituto Proctológico Dr. Padrón, compartimos algunas recomendaciones sencillas que pueden ayudar a proteger la zona anal durante este tipo de tratamientos.

Estar alerta a los primeros síntomas

El síntoma principal de una fisura anal suele ser dolor intenso al defecar, a menudo acompañado de una pequeña cantidad de sangre.

Es importante distinguirlo de las hemorroides, ya que muchas personas acuden directamente a la farmacia y utilizan cremas para hemorroides, que no siempre son adecuadas para las fisuras.

Si sospechas que puedes tener una fisura, es preferible utilizar cremas que favorezcan la cicatrización e hidratación de la piel anal, sin corticoides. Algunas pomadas utilizadas con este objetivo contienen ingredientes como:

  • Ácido hialurónico
  • Aceite del árbol del té
  • Sustancias hidratantes y reparadoras

Este tipo de productos ayudan a proteger la mucosa anal y favorecer la cicatrización, especialmente cuando la lesión es reciente.

Cuidados que ayudan a prevenir las fisuras

1. Mantener una buena postura al ir al baño

Utilizar un pequeño escalón para apoyar los pies puede mejorar la posición al defecar, facilitando la evacuación y reduciendo el esfuerzo.

Esta postura ayuda a disminuir la presión sobre el canal anal.

2. Lubricar la zona antes de defecar

En personas con tendencia a heces duras o evacuaciones frecuentes, puede ser útil lubricar la zona anal antes de ir al baño.

Se puede utilizar:

  • Una pequeña cantidad de vaselina
  • Bálsamos hidratantes con ingredientes naturales

La lubricación reduce la fricción durante la evacuación. La vaselina puede ser útil de forma puntual, aunque no se recomienda su uso continuado durante largos periodos.

3. Proteger la piel si hay diarrea

La diarrea puede irritar la piel perianal y favorecer la aparición de pequeñas heridas.

En estos casos puede ser útil aplicar pomadas con efecto barrera, similares a las que se utilizan en bebés para prevenir irritaciones. Muchas contienen óxido de zinc, que ayuda a proteger la piel frente a la humedad y la irritación.

Si hay diarrea se debe lubricar la zona antes y después de ir al baño.

4. Cuidar la higiene y la ropa interior

Algunas medidas sencillas ayudan a proteger la piel perianal:

  • Usar ropa interior de algodón y poco ajustada
  • Mantener la zona limpia y seca
  • Evitar el uso habitual de toallitas húmedas, que pueden irritar la piel
  • Utilizar preservativo en las relaciones sexuales para prevenir infecciones de transmisión sexual que puedan afectar la zona anal

5. Tratar los cambios en el tránsito intestinal

Tanto el estreñimiento como la diarrea pueden favorecer problemas anales.

En general:

  • El estreñimiento aumenta el riesgo de fisuras y fístulas
  • La diarrea puede favorecer irritaciones y fisuras

Si aparecen cambios persistentes en el tránsito intestinal, es recomendable comentarlo con el/la médico/a de cabecera o endocrino/a que haya prescrito el tratamiento inyectable, para ajustar el manejo digestivo.

En algunos casos pueden considerarse medidas como:

  • Ajustes dietéticos
  • Aumento de fibra o líquidos
  • Probióticos

Recordar el objetivo del tratamiento

Los tratamientos inyectables para la pérdida de peso deben entenderse como una ayuda temporal dentro de un proceso más amplio.

Para mantener los resultados a largo plazo es fundamental consolidar:

  • Una alimentación equilibrada
  • Buenos hábitos digestivos
  • Un estilo de vida saludable

¿Cuándo consultar?

Si aparecen síntomas compatibles con fisura anal y no mejoran en unos 10 días, es recomendable consultar con tu médico/a de cabecera o con un centro especializado en Proctología.

La valoración precoz permite iniciar tratamientos sencillos y evitar que la lesión se cronifique. Recuerda que la fisura anal si no se trata y se cronifica puede fistulizarse.