Detección precoz del cáncer anal

Aunque el cáncer anal es relativamente poco frecuente, su incidencia ha aumentado en las últimas décadas, especialmente entre mujeres. La causa principal es la infección persistente por el Virus del Papiloma Humano (VPH). Es fundamental comprender que el VPH, particularmente el subtipo 16, está relacionado no solo con el cáncer de cuello uterino, sino también con la mayoría de los carcinomas anales.

Los estudios científicos avalan que las mujeres con infección persistente por VPH, especialmente con serotipos de alto riesgo, presentan una mayor probabilidad de desarrollar cáncer anal. Esta realidad se acentúa en mujeres con otros factores de riesgo como:

  • Antecedentes de lesiones cervicales de alto grado.

  • Inmunosupresión (por VIH, tratamientos inmunosupresores, etc.)

  • Prácticas sexuales de riesgo.

  • Historia de verrugas anogenitales.

La detección y el tratamiento precoz pueden evitar que una lesión premaligna se convierta en cáncer anal, por lo que existe evidencia firme para que el cribado mediante una citología anal forme parte de la atención rutinaria de los pacientes pertenecientes a los grupos de riesgo.

Nuestro compromiso como centro especializado exclusivamente en proctología es claro: prevenir y diagnosticar precozmente lesiones anales asociadas al VPH. Esta es la razón por la que en nuestros centros del Instituto Proctológico Dr. Padrón de Gran Canaria y Tenerife hemos puesto en marcha de forma regular este tipo de pruebas de cribado para prevenir y detectar de forma precoz el cáncer anal. Reserva ya tu cita en nuestros centros de Gran Canaria (928 244 713)  ó Tenerife (922 257 820).

Las pruebas de diagnóstico precoz del cáncer anal consisten en una exploración de la zona perianal en busca de posibles lesiones. Posteriormente, se llevaría a cabo una citología anal (similar a una citología vaginal), consistente en la introducción de un hisopo en el canal anal para analizar al microscopio las células extraídas.

Si la detección de lesiones anales intraepiteliales escamosas de alto grado es positiva, habrá que realizar biopsia a los pacientes (no se podrá mantener relaciones anales los 4 días previos a la biopsia).

El cáncer anal, aunque tradicionalmente considerado poco frecuente, ha aumentado su incidencia en las últimas décadas, especialmente entre mujeres. La principal causa de este aumento es la infección persistente por VPH. Al igual que ocurre con el cáncer de cuello uterino, el subtipo VPH 16 está particularmente implicado.

Esta conexión es fundamental porque muchas pacientes con cáncer anal tienen un historial de lesiones ginecológicas premalignas o cáncer cervicouterino. 
La lógica es muy similar a la del cribado de cáncer de cérvix, cuyos beneficios son ampliamente reconocidos
1. Detección precoz = curación y calidad de vida: el cáncer anal es altamente curable si se diagnostica en un estadio precoz
2. Tratamientos menos invasivos: cuando se detecta una lesión premaligna o un cáncer en estadio 0, el tratamiento suele ser una pequeña cirugía ambulatoria con anestesia local, que permite la curación conservando la calidad de vida. El tratamiento precoz puede evitar que una lesión premaligna se convierta en cáncer anal invasivo.
3. Evitar cirugías más invasivas: Si el diagnóstico se retrasa a estadios posteriores al 0, puede ser necesaria una cirugía mucho más invasiva, como la resección abdominoperineal, que implica la extirpación del ano y el recto, y requiere una colostomía.
4. Lesiones asintomáticas: es vital recordar que las lesiones anales intraepiteliales no suelen causar síntomas, lo que subraya la importancia de las pruebas de cribado con citología anal en grupos de riesgo.

El virus del papiloma humano (VPH) es una infección de transmisión sexual con capacidad de afectar distintas zonas del área anogenital, no solo el cuello del útero. 

Cada vez existen más evidencias científicas sobre la relación entre el VPH y el desarrollo de lesiones en la zona anal, especialmente en mujeres con antecedentes de displasia cervical. Por eso, creemos importante que las pacientes con infección por VPH puedan conocer también el riesgo que este virus supone para su salud anal, y la posibilidad de realizarse una citología anal como medida preventiva.

En este sentido, la sensibilización y la colaboración entre especialidades como la ginecología y la proctología pueden ser la clave en la detección precoz del cáncer anal y, en última instancia, en la protección integral de la salud femenina.

El equipo médico del Instituto Proctológico Dr. Padrón analizó en 2024 varios casos de mujeres con diagnóstico confirmado de cáncer anal y obtuvo los siguientes resultados: se identificaron 6 casos de cáncer anal en mujeres durante el periodo de estudio. La edad media fue de 60 años. Ninguna había sido vacunada contra el VPH. Tres pacientes (50%) presentaban antecedentes de conización cervical. Todas fueron positivas para VPH 16, y el tipo histológico fue carcinoma escamoso en el 100% de los casos.  

La presentación clínica más común fue un bulto anal no doloroso de años de evolución, acompañado de sangrado escaso y puntual. En cuanto al tratamiento, todas las pacientes recibieron una combinación de extirpación local del tumor, radioterapia y quimioterapia.  

Este estudio subraya la necesidad de reforzar la prevención primaria con vacunación frente al VPH y realizar un seguimiento más estrecho en mujeres con historial ginecológico oncológico. El sangrado anal, el dolor o la aparición de una masa palpable fueron los síntomas más frecuentes, lo que pone de relieve la importancia de una buena comunicación entre ginecólogos/as y proctólogos/as para facilitar un diagnóstico precoz. 

Es importante resaltar que todas la edad media de las pacientes era de 60 años. Es decir, pertenecen a un grupo que normalmente no se identifica como grupo de riesgo. Aunque es necesario hacer más estudios al respecto, lo importante es recalcar que mujeres que han tenido el VPH probablemente deberían tener un seguimiento para la detección precoz del cáncer anal y, sobre todo, ante bultos o molestias en la zona anal, no asumir que se trata de hemorroides, y realizar citologías y/o biopsias de forma temprana.  

Las lesiones precancerosas son unas lesiones cutáneas que se observan durante la consulta proctológica. El/la paciente acude a consulta o bien por prurito (picor anal) o bien porque nota una alteración en la piel. Estas lesiones siempre se tratan aunque sean benignas, porque pueden derivar en un cáncer anal.En cualquier caso, se envían a analizar por si fuera necesario derivar a los servicios de Oncología del hospital de referencia.

Las opciones de tratamiento para las lesiones precancerosas incluyen tratamientos médicos (pero estos no suelen ser recomendables porque tienen una alta tasa de recurrencia con efectos secundarios a modo de irritación o proctitis intensa que afectan a la calidad de vida, por lo que la mayoría los abandona).

En nuestros centros de Gran Canaria y Tenerife se realiza la cirugía de extirpación quirúrgica y electrocauterización con bisturí eléctrico. Se trata de una intervención ambulatoria en la que se utiliza anestesia local y no se requiere hospitalización.

Si la biopsia sale positiva para cáncer de ano, se derivará al paciente de forma preferente a su hospital de referencia con su informe correspondiente.

Hasta ahora, ninguna de las principales sociedades médicas quirúrgicas o gastrointestinales, establecía pautas para la detección y tratamiento de las lesiones precancerosas, a pesar de que la detección y el tratamiento precoz de las mismas puede evitar que la lesión premaligna se convierta en cáncer anal.

Pero, recientemente se ha publicado en el New England Journal of Medicine el estudio ANCHOR dirigido por el Dr. Palefsky que afirma: “El tratamiento precoz de las lesiones precancerosas reduciría significativamente el riesgo de que progresen a cáncer anal en personas con el VIH, lo que supone una evidencia firme para que el cribado forme parte de la atención rutinaria en estos pacientes”.

El cáncer de ano es causado por el Virus del Papiloma Humano (VPH), que puede causar cambios en la piel alrededor y dentro del ano. Estos cambios son llamados lesiones anales intraepiteliales escamosas de alto grado.. La mayoría desaparecen por sí mismas, pero algunas se desarrollan en cáncer y pueden desplazarse a otras partes del cuerpo. El riesgo de desarrollar cáncer anal aumenta con la edad. Las lesiones anales intraepiteliales no causan síntomas, por lo que estas pruebas de diagnóstico precoz son fundamentales para comprobar si esa lesión puede ser cancerosa o no.

Las pruebas de cribado de cáncer anal se llevarían a cabo en:

  • Pacientes con antecedentes de lesiones precancerosas o cáncer de cuello uterino
  • Pacientes que mantengan relaciones sexuales anales
  • Pacientes inmunosuprimidos/as, sobre todos los trasplantados/as renales
  • Pacientes que han padecido alguna enfermedad de transmisión sexual (como es el caso del Virus del Papiloma Humano).
  • Pacientes VIH +

En ocasiones no nos identificamos como parte de un grupo de riesgo debido a los tabúes en torno a las enfermedades de la zona anal. No sabremos los riesgos que corremos si no nos realizan las pruebas necesarias para detectar las enfermedades lo antes posible.

Esencialmente si tenemos una vida sexual activa raramente podremos garantizar no haber estado expuestos a alguna práctica con riesgo a nuestra salud sexual. Además debemos tener la confianza de que no es necesario entrar en detalles de nuestra vida privada, pero siempre facilitará un diagnóstico adecuado si nuestro médico tiene información básica en cuanto a la práctica de relaciones sexuales anales.

Al existir un cierto tabú alrededor de las prácticas sexuales es importante estar informados de cómo afectan el sexo sin preservativo y/o el sexo anal a las enfermedades de la zona anal. La práctica de relaciones sexuales anales de por sí no debería causar problemas de salud. Sin embargo cuando se realizan sin correcta lubricación o sin protección para las enfermedades o infecciones de transmisión sexual (ITS) debemos tenerlo en cuenta para tener un correcto diagnóstico.

Consulta nuestro folleto aquí para saber cómo el sexo anal puede afectar a patologías proctológicas como las fisuras anales, fístulas o condilomas acuminados.

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